EL EVANGELIO ETERNO
“Entonces vi otro ángel que volaba por el cielo con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la Tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6).
Martes: 11 de Abril
UNA HISTORIA DE GRACIA
El mensaje de los tres ángeles es una historia de gracia. Es la historia del amor inmensurable de un Salvador; una historia de Jesús, que nos ama tanto que prefirió experimentar el mismísimo infierno a que uno de nosotros se perdiera. Es la historia de un amor infinito, ilimitado, insondable, incomprensible y eterno.
A Dios nada lo toma por sorpresa. No está sujeto a los vientos cambiantes de las decisiones de la humanidad. Como ya hemos visto, su plan para librarnos del dominio del pecado no fue un pensamiento tardío después de que el pecado levantara su horrenda cabeza. A Dios no lo tomó desprevenido el terrible drama del pecado.
Lee Apocalipsis 13:8; y 1 Pedro 1:18 al 20. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre el plan de salvación?
Apocalipsis 13:8
8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
1 Pedro 1:18-20
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
La frase “evangelio eterno” en Apocalipsis 14:6 habla del pasado, el presente y el futuro. Cuando Dios creó a la humanidad con la capacidad de tomar decisiones morales, él tuvo en cuenta que aquella tomaría decisiones erradas. Tan pronto como sus criaturas tuvieron la capacidad de elegir, tuvieron la capacidad de rebelarse contra la naturaleza amorosa de Dios. La única manera de evitar esta realidad hubiese sido crear seres robóticos controlados y manipulados por algún plan cósmico divino. La lealtad forzada es contraria a la naturaleza misma de Dios. El amor requiere decisión, y una vez que a los seres se les da el poder de decidir, existe la posibilidad de tomar decisiones equivocadas. Por lo tanto, el plan de salvación se concibió en la mente de Dios antes de la rebelión de nuestros primeros padres en el Edén.
“El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, un plan formulado después de la caída de Adán. Fue una ‘revelación del misterio que por tiempos eternos fue guardado en silencio’. Fue una manifestación de los principios que desde las edades eternas habían sido el fundamento del Trono de Dios” (DTG 13).
El “evangelio eterno” no solo habla del pasado y del presente, sino además es la base de un futuro con esperanza. Habla de vivir eternamente con aquel cuyo corazón sufre por poder estar con nosotros para siempre.
Lee Efesios 1:4. Piensa en lo que significa que, incluso antes de la “fundación del mundo”, tú habías sido “elegido” en Cristo para tener salvación en él. ¿Por qué esta verdad debería ser sumamente alentadora?
Comentarios Elena G.W
El mensaje proclamado por el ángel que volaba por en medio del cielo es el evangelio eterno, el mismo evangelio que fue declarado en el Edén, cuando Dios le dijo a la serpiente: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar». Génesis 3:15. Esta constituye la primera promesa de un Salvador que saldría al campo de batalla para desafiar el poder de Satanás y prevalecer sobre él. Cristo vino a nuestro mundo para presentar el carácter de Dios tal como está representado en su santa ley, porque su ley es una copia de su carácter. Cristo era tanto la ley como el evangelio. El ángel que proclama el evangelio eterno proclama también la ley de Dios; porque el evangelio de salvación induce a los hombres a obedecer la ley mediante la cual sus caracteres son formados a la semejanza divina (Mensajes selectos, t. 2, pp. 121 122). Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19. La Palabra de Dios es el solemne instrumento que convence de pecado al inconverso, persuadiéndolo de la necesidad que tiene del Salvador que perdona los pecados. El plan de salvación combina las influencias santas de la luz del pasado y del presente. Estas influencias están unidas por la cadena dorada de la obediencia por amor. La recepción de Cristo por la fe y la sumisión a la voluntad de Dios transforman a los hombres y las mujeres en hijos e hijas de Dios. Mediante el poder que únicamente el Salvador puede darles son aceptados como miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo… Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos compren den. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos (Exaltad a Jesús, p. 223). Es el privilegio de toda alma ser un canal vivo por medio del cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que Cristo desee tanto como agentes que representen al mundo su Espíritu y carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador mediante la humanidad. Todo el cielo está esperando que haya canales por medio de los cuales pueda derramarse el aceite santo para que sea un gozo y una bendición para los corazones humanos. Cristo ha hecho toda provisión para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado con la Luz del mundo, que posea la gloria de Emmanuel. Es su propósito que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y paz. Desea que nosotros revelemos su propio gozo en nuestra vida. La morada del Espíritu en nuestro corazón se revelará por la manifestación del amor celestial. La plenitud divina fluirá a través del agente humano consagrado, para ser luego transmitida a los demás (Palabras de vida del gran Maestro, p. 345).
Elena G.W


