LOS ENGAÑOS FINALES DE SATANÁS
“Santifícalos en la verdad. Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
Martes: 30 mayo
BABILONIA: EL CENTRO DEL CULTO AL SOL
La adoración al Sol era notoria en Egipto, Asiria, Persia y, desde luego en Babilonia. En su libro The Worship of Nature [La adoración de la naturaleza], James G. Frazer hace esta observación: “En la antigua Babilonia, se adoraba al Sol desde la antigüedad inmemorial” (t. 1, p. 529). Quizá te parezca sorprendente, pero hubo veces en que la adoración al Sol babilónica influyó en la adoración del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento.
Lee Ezequiel 8:16; y 2 Reyes 23:5 y 11. ¿Qué escribieron los profetas sobre la influencia de la adoración al Sol en Israel y Judá? (Ver también Rom. 1:25).
Ezequiel 8:16
16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.
2 Reyes 23:5 y 11
5 Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.
11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.
Romanos 1:25
25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
El profeta Ezequiel, contemporáneo de Daniel, describió a algunos del pueblo de Dios dándole la espalda al Templo de Dios, ya que adoraban al Sol hacia el este. En lugar de adorar al Creador del Sol, adoraban al Sol.
En Apocalipsis 17, Juan describe un tiempo en que los principios de Babilonia, incluyendo la adoración al Sol, entrarían en la iglesia cristiana durante una era de transigencia. La conversión superficial de Constantino, en la primera parte del siglo IV, causó gran alegría en el Imperio Romano. Constantino tenía una fuerte afinidad con la adoración al Sol. Edward Gibbon, el renombrado historiador, escribe: “El Sol se celebró universalmente como el guía invencible y protector de Constantino” (The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, cap. 20). En el año 321 d.C., Constantino también aprobó la primera “ley dominical”. Este edicto declaraba: “En el venerable día del Sol, que los magistrados y la gente que reside en las ciudades descansen, y que todos los talleres se cierren” (Edicto de Constantino, 321 d.C.). Esta no era una ley que imponía la observancia del domingo para todos los súbditos de Constantino, pero fortaleció la observancia del domingo en la mente de la población romana.
Fue en décadas sucesivas que los emperadores y los papas, mediante decretos de Estado y concilios eclesiásticos, siguieron instaurando el domingo como el día singular de culto; lo que sigue vigente en la actualidad para la mayoría de los cristianos. Qué poderoso ejemplo de la dura verdad de que solo porque la mayoría cree en algo, o lo practica, no significa que sea lo correcto.
Observa a tu alrededor y fíjate cuán frecuente es la adoración dominical en las iglesias cristianas. ¿Qué debe enseñarnos este hecho acerca de cuán generalizados son los engaños de Satanás? Al igual que con el estado de los muertos, ¿cuál es nuestra única salvaguardia?
Comentarios Elena G.W
En el sexto año del reinado de Sedequías, el Señor reveló a Ezequiel en visión algunas de las abominaciones que se estaban practicando en Jerusalén y dentro de las puertas de la casa del Señor, aun en el atrio interior…
A los que debieran haber sido guías espirituales del pueblo, «los ancianos de la casa de Israel», en número de setenta, los vio ofreciendo incienso ante las representaciones idólatras que se habían introducido en cámaras ocultas dentro de las sagradas dependencias del atrio del templo.
El profeta había de ver «abominaciones mayores» aún. Le fueron mostradas, ante la puerta que conducía del atrio exterior al interior, «mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz»; y «en el atrio de adentro de la casa de Jehová… a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol». Ezequiel 8:13-16 (Profetas y reyes, p. 330).
Constantino, pagano aún, promulgó un decreto para apoyar la observancia general del domingo como una festividad pública en todo el Imperio Romano. Después de su conversión siguió siendo un ferviente abogado del domingo, y su edicto pagano fue puesto en vigencia en provecho de su nueva fe. Pero el honor manifestado hacia ese día no era suficiente para impedir que los cristianos consideraran que el sábado era el día santo del Señor. Había que dar otro paso más; el falso día de reposo debía ser exaltado para lograr su igualdad con el verdadero. Pocos años después de la promulgación del decreto de Constantino, los obispos de Roma le confirieron al domingo el título de día del Señor. De ese modo se indujo a la gente gradualmente a que considerara que poseía un cierto grado de santidad. No obstante, se seguía guardando el sábado original (La historia de la redención, pp. 345, 346).
El archiengañador. estaba resuelto a reunir al mundo cristiano bajo su estandarte, y a ejercer su poder por medio de su representan te, el orgulloso pontífice que pretendía ser el representante de Cristo. Logró cumplir sus propósitos por medio de paganos semiconvertidos, prelados ambiciosos y miembros de iglesia mundanos. Se celebraron grandes concilios, de vez en cuando, a los que concurrían dignatarios de la iglesia procedentes de todas partes del mundo. En casi cada uno de ellos se degradaba un poco más el sábado que Dios había instituido, mientras en forma proporcional se exaltaba el domingo. De ese modo la festividad pagana finalmente llegó a ser honrada como una institución divina, mientras al sábado de la Biblia se lo declaró reliquia del judaísmo, y se insistió en que su observancia era maldita..
Los protestantes insisten ahora en que la resurrección de Cristo en domingo es el origen del día de reposo cristiano. Pero no hay evidencias bíblicas para esto. Ni Cristo ni los apóstoles le dieron tal honor a ese día. La observancia del domingo como institución cristiana tiene sus orígenes en el «misterio de la iniquidad» que, ya en los días de Pablo, había comenzado a obrar (La historia de la redención, pp. 346, 347).


