EL SELLO DE DIOS Y LA MARCA DE LA BESTIA – SEGUNDA PARTE
“Entonces vi a otro ángel que subía del este con el sello del Dios vivo. Y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, quienes habían recibido poder de dañar la Tierra y el mar, y les dijo: ‘No dañen la Tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que sellemos en sus frentes a los siervos de nuestro Dios’ ” (Apoc. 7:2, 3).
Miércoles: 14 de junio
LA MARCA DE LA BESTIA
Lee Apocalipsis 14:9 y compáralo con Apocalipsis 14:12. ¿Dónde se coloca la marca de la bestia? (Ver Deut. 6:8; 11:18). ¿Qué dos características contrastan al pueblo de Dios con quienes reciben la marca de la bestia?
Apocalipsis 14:9
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
Apocalipsis 14:12
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Deuteronomio 6:8
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
Deuteronomio 11:18
18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
Un grupo adora a la bestia, y el otro guarda los mandamientos de Dios (que incluyen el cuarto, un Mandamiento que el poder de la bestia intentaría cambiar) y tiene la fe de Jesús. Ese es el contraste. Al obrar por medio de las bestias que suben del mar y de la Tierra, el diablo intenta socavar la autoridad de Dios atacando la esencia de la adoración; es decir, el sábado. La marca de la bestia se coloca en la frente o en la mano. La frente es un símbolo de la mente, donde se encuentran la conciencia, la razón y el juicio; por otro lado, la mano es un símbolo de acciones y hechos.
Se acerca el día –y probablemente sea antes de lo que imaginamos– en que se aprobarán leyes que restringirán nuestra libertad religiosa. Quienes siguen la Palabra de Dios a conciencia y guardan el verdadero día de reposo del Señor serán tachados de enemigos de la unidad y el bien de la sociedad.
“Los que honran el sábado de la Biblia serán denunciados como enemigos de la ley y el orden, como quebrantadores de las restricciones morales de la sociedad, y por lo tanto causantes de anarquía y corrupción, las cuales atraen sobre la Tierra los juicios de Dios. Sus escrúpulos de conciencia serán denunciados como obstinación, terquedad y desprecio de la autoridad. Serán acusados de deslealtad hacia el Gobierno” (CS 649).
La Iglesia de Roma afirma que el domingo es la “marca” de su autoridad eclesiástica. “Por supuesto, la Iglesia Católica afirma que el cambio fue acto suyo. […] Y el acto es una marca de su poder y autoridad eclesiásticos en asuntos religiosos” (The American Catholic Quarterly Review, enero de 1883).
Apocalipsis predice que en el futuro, en un momento de crisis internacional, nuestro mundo se enfrentará a algún tipo de transformación radical en los niveles político, social, religioso y moral, por la que la observancia del domingo se hará cumplir y luego se convertirá en “la marca de la bestia”. Una vez más, no se nos dice cómo se desarrollará todo esto. La Escritura solo nos da líneas generales, pero suficientes como para mostrarnos que el Gran Conflicto culminará en torno al tema de la adoración de la bestia o del Creador y que el sábado jugará un papel central.
¿De qué manera la humanidad siempre ha estado dividida en función de estar del lado de Dios o de Satanás? ¿Por qué no puede haber un término medio? ¿Cómo podemos saber, con seguridad, de qué lado estamos realmente?
Comentarios Elena G.W
Pero los cristianos de las generaciones pasadas observaron el domingo creyendo guardar así el día de descanso bíblico; y ahora hay verdaderos cristianos en todas las iglesias, sin exceptuar la católica romana, que creen honradamente que el domingo es el día de reposo divinamente instituido. Dios acepta su sinceridad de propósito y su integridad. Pero cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces quien transgreda el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios: rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma: adorará la bestia y su imagen. Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, «la marca de la bestia». Y solo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán «la marca de la bestia» (El conflicto de los siglos, p. 443).
Los adoradores de Dios se caracterizarán especialmente por su respeto al cuarto mandamiento, puesto que esta es la señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a la reverencia y al homenaje de los seres humanos. Los impíos se caracterizarán por sus esfuerzos por derribar el monumento del Creador, y por exaltar la institución de Roma. Toda la cristiandad se dividirá en dos grandes clases: los que guardarán los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y los que adorarán a la bestia y a su imagen y recibirán su marca. Aunque la iglesia y el estado unirán su poder para compeler a «todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos» (Apocalipsis 13: 16), a recibir la marca de la bestia, sin embargo, el pueblo de Dios no la recibirá. El profeta de Patmos contempló «a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios» (Apocalipsis 15:2), y cantando el cántico de Moisés y del Cordero (Mensajes selectos, t. 2, p. 63).


