Miércoles 23 de abril – LOS GOBERNANTES DE LOS GENTILES – LAS NACIONES – PRIMERA PARTE

LAS NACIONES – PRIMERA PARTE

“Y le fue dado dominio, y gloria y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido” (Dan. 7:14).

Miércoles: 23 de abril

LOS GOBERNANTES DE LOS GENTILES

La manera en que Dios se relacionó con Israel ilustra cómo se relacionó con la iglesia cristiana. De hecho, los errores de Israel sirvieron en muchos aspectos para prefigurar los errores de la iglesia. Lejos de poder afirmar que somos espiritualmente superiores al antiguo Israel, los cristianos hemos sido hasta hoy muy susceptibles a ceder a las mismas tentaciones.

Lee Mateo 20:25 al 28. ¿Contra qué error advirtió Jesús a sus discípulos al establecer la obra de la iglesia cristiana?

 

Mateo 20:25-28

25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Israel pidió un rey humano, petición que condujo a la caída moral de la nación. Los reyes se volvieron progresivamente más malvados hasta que Dios permitió que los babilonios llevaran cautivo a su pueblo como una forma de corregir el rumbo.

Algo similar ocurrió en la historia de la iglesia cristiana. Aunque no debían estructurarse como una nación pagana, cuando Constantino llegó al poder y profesó ser cristiano, los creyentes se sintieron aliviados, pues la persecución había terminado. Eso fue una bendición, pero la iglesia luego pensó que podría aprovechar el poder del emperador para su propio beneficio. Algunas importantes discusiones irrumpieron entre los cristianos del cuarto siglo. Cuando la iglesia vio que no podría resolverlas, le permitió al emperador que interviniera. Gradualmente, el obispo de la ciudad de Roma adquirió mayor protagonismo, aunque antes era un obispo superior entre iguales. La iglesia le permitió al Estado intervenir en asuntos religiosos, y una vez que el Estado tuvo un pie puesto dentro de la Iglesia, las cosas fueron de mal en peor.

Al igual que el antiguo Israel, muchos de los capítulos más oscuros de la historia cristiana son el resultado directo del compromiso de la iglesia con el mundo. Así como Israel se volvió hacia la adoración de ídolos y sus reyes se corrompieron por su apetito de poder hasta el punto de sacrificar niños a los ídolos, la iglesia adoptó gradualmente muchos de los medios y métodos de un imperio pagano hasta el punto de que muchos creyentes fieles fueron martirizados porque eran percibidos como amenazas para la Iglesia-Estado.

Dentro de tu cultura y en tu sociedad, ¿cómo pueden estas mismas tentaciones poner en peligro la integridad de tu fe?

Comentarios Elena G.W

Otra vez pareció renovarse la contienda en cuanto a cuál sería el mayor, cuando Jesús, llamándolos a sí, dijo a los indignados discípulos: «Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros»…

Cristo estaba estableciendo un reino sobre principios diferentes. El llamaba a los hombres, no a asumir autoridad, sino a servir, a sobrellevar los fuertes las flaquezas de los débiles. El poder, la posición, el talento y la educación, colocaban a su poseedor bajo una obligación mayor de servir a sus semejantes. Aun al menor de los discípulos de Cristo se dice: «Porque todas las cosas son por vuestra causa». 2 Corintios 4: 15 (El Deseado de todas las gentes, p. 504).

El advenimiento de la iglesia romana al poder marcó el principio de la Edad Media. A medida que crecía su poder, las tinieblas se hacían más densas. La fe pasó de Cristo, el verdadero fundamento, al papa de Roma. En vez de confiar en el Hijo de Dios para obtener el perdón de sus pecados y la salvación eterna, el pueblo recurría al papa y a los sacerdotes y prelados a quienes él invistiera de autoridad. Se le enseñó que el papa era su mediador terrenal y que nadie podía acercarse a Dios sino por medio de él, y andando el tiempo se le enseñó también que para los fieles el papa ocupaba el lugar de Dios y que por lo tanto debían obedecerle implícitamente… El pecado se disfrazaba como manto de santidad. Cuando las Santas Escrituras se suprimen y el hombre llega a considerarse como ente supremo, ¿qué otra cosa puede esperarse sino fraude, engaño y degradante iniquidad? Al ensalzarse las leyes y las tradiciones humanas, se puso de manifiesto la corrupción que resulta siempre del menosprecio de la ley de Dios (El conflicto de los siglos, p. 55).

Las lecciones dadas a los discípulos de Cristo están llenas de significado y presentan la instrucción más provechosa para nosotros los creyentes. No debemos actuar a la manera, precepto o ejemplo de los hombres que tienen autoridad en posiciones terrenales, sino ministrar a los demás, ser siervos de todos, «como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

El reino de Dios está establecido sobre principios diferentes a los de los reinos de este mundo. No ha de haber rango entre los siervos de Cristo… Los ricos, los pobres, los sabios, los ignorantes, los esclavos y los libres son igualmente herencia de Dios, y el que es más exaltado a los ojos de Dios es el que tiene la humildad más genuina, el sentido más profundo de su indignidad, la mayor comprensión de su dependencia de Dios. Quien ama de verdad a Dios, ama de verdad a sus semejantes. Buscan constantemente hacer el bien a todos los que se relacionan con ellos. Son colaboradores de Dios (The Signs of the Times, July 16, 1896, «Before Honor is Humility», párr. 6, 7).

Elena G.W

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