Noviembre 7 – Algo más grande que nosotros mismos – Virtuosa

«Así como las plantas necesitan sol, agua y buena tierra para prosperar, las personas necesitamos una conexión con algo más grande que nosotros».

Estudios han demostrado los beneficios de la fe y la práctica de la religión sobre la salud. Beneficios que van desde un 30% de reducción de mortalidad (salud física), hasta mayores niveles de optimismo y menores índices de depresión y suicidio (salud mental). ¿Qué hace de la práctica de la religión algo tan poderoso?

La autora Rebecca McLaughlin considera que se debe a seis principios bíblicos:

1. Hechos 20:35: «Hay más dicha en dar que en recibir». Esta creencia nos aleja de la cultura individualista, con su concepto del éxito basado en el yo. Nos orienta hacia la generosidad y el servicio al prójimo, que tanto bien hacen al carácter.

2. «El amor al dinero es raíz de toda clase de males», 1 Timoteo 6: 10. Tener como fin en la vida hacer dinero lleva a conductas que generan rivalidad, división y soledad. El cristiano evita estos males al invertir para el cielo, no para este mundo. No busca la gratificación inmediata, sino la integridad y el crecimiento, que dan rédito a largo plazo.

3. Colosenses 3: 23-24: «Todo lo que hagan, háganlo […] como si estuvieran sirviendo al Señor». Ver el trabajo como parte del culto a Dios, ya seamos amas de casa o médicos, llena nuestra rutina de significado, al conectarnos con una visión y un propósito elevados.

4. Filipenses 4:12-13: «He aprendido a hacer frente a cualquier situación, […] gracias a Cristo que me fortalece». Por la fe, trascendemos el sufrimiento de este mundo, con lo cual las circunstancias externas no nos hunden en la desesperanza, sino que nos enseñan, maduran y dan mayor profundidad espiritual.

5. «Den gracias a Dios por todo», 1 Tesalonicenses 5:18. El agradecimiento del cristiano tiene sus raíces en la salvación que Jesús ha dispuesto para nosotros. Y es bien sabido que vivir agradecido da salud.

6. Lucas 11: 4: «Nosotros perdonamos a todos los que nos han hecho mal», así como Dios nos ha perdonado (y nos sigue perdonando) a nosotros. ¿Se puede vivir bien sin perdonar?
Perdón, agradecimiento, trascendencia, vocación, integridad y servicio al prójimo: todo esto es vida…, ¡¡¡y vida de verdad!!!

«Deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 2, RV95).

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