Sábado 20 de mayo – UNA CIUDAD LLAMADA CONFUSIÓN

UNA CIUDAD LLAMADA CONFUSIÓN “Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey…

 Sábado 20 de mayo – UNA CIUDAD LLAMADA CONFUSIÓN

UNA CIUDAD LLAMADA CONFUSIÓN

“Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, elegidos y fieles” (Apoc. 17:14).

Sábado: 20 mayo

UNA CIUDAD LLAMADA CONFUSIÓN

El tema del Gran Conflicto se resume en Apocalipsis con el simbolismo de dos mujeres: una vestida del Sol, en Apocalipsis 12, y una vestida de escarlata, en Apocalipsis 17.

El sorprendente símbolo de la mujer vestida del Sol, en la deslumbrante gloria de Cristo, se encuentra en Apocalipsis 12. Ella es fiel a su verdadero amor, Jesús. Ella no se contamina con la corrupción de doctrinas falsas. A lo largo de la Biblia, una mujer pura simboliza a la novia de Jesús, o la verdadera iglesia. En Jeremías 6:2, el profeta dice: “Como mujer hermosa y delicada comparé a la hija de Sion” (JBS). El profeta utiliza la expresión “hija de Sion”, o una mujer fiel, para describir al pueblo de Dios. (Ver también Efe. 5:25-32; Ose. 2:20).

En contraste, la Biblia compara la apostasía con la prostitución o el adulterio (Sant. 4:4). Ezequiel se lamenta al hablar de la rebelión y la infidelidad de Israel: “Eres una esposa adúltera que recibe a extraños en lugar de a su propio marido” (Eze. 16:32).

En la lección de esta semana, estudiaremos a estas dos mujeres del Apocalipsis y exploraremos con más profundidad el conflicto entre la verdad y el error.

Comentarios Elena G.W

La palabra «Babilonia» deriva de «Babel» y significa confusión. Se emplea en las Santas Escrituras para designar las varias formas de religiones falsas y apóstatas. En el capítulo 17 del Apocalipsis, Babilonia está simbolizada por una mujer, figura que se emplea en la Biblia para representar una iglesia; siendo una mujer virtuosa símbolo de una iglesia pura, y una mujer vil, de una iglesia apóstata (El conflicto de los siglos, p. 378).

Los solemnes mensajes que en el Apocalipsis se dieron en su orden deben ocupar el primer lugar en el pensamiento de los hijos de Dios. No debemos permitir que nuestra atención sea cautivada por otra cosa. Un tiempo precioso pasa rápidamente y hay peligro de que muchos se dejen robar el tiempo que debieran dedicar a la proclamación del mensaje que Dios envió a un mundo caído. Satanás está satisfecho cuando nota cómo se dejan desviar las mentes que debieran estar ocupadas en el estudio que concierne a las realidades eternas.

El testimonio de Cristo, que reviste el carácter más solemne, debe ser dado al mundo. En todo el libro del Apocalipsis se encuentran promesas preciosas y alentadoras, así como advertencias del significado más solemne. ¿No querrán leer el testimonio dado por Cristo a su discípulo Juan los que pretenden poseer un conocimiento de la verdad? En él, no hay suposiciones ni engaños científicos. Contiene verdades que atañen a nuestro bienestar presente y futuro. ¿Por qué mezclar la paja con el grano? (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 316, 317).

Al acercarnos al fin de la historia de este mundo, las profecías que se relacionan con los últimos días requieren en forma especial nuestro estudio. El último libro del Nuevo Testamento está lleno de verdades que necesitamos entender. Satanás ha cegado las mentes de muchos, de manera que se han regocijado de encontrar alguna excusa para no estudiar el Apocalipsis. Pero Cristo, por medio de su siervo Juan, ha declarado allí lo que acontecerá en los postreros días, y dice: «Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas». Apocalipsis 1:3.

«Esta empero es la vida eterna —dice Cristo—: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado». Juan 17:3. ¿Por qué es que no comprendemos el valor de este conocimiento? ¿Por qué no arden estas preciosas verdades en nuestro corazón? ¿Por qué no hacen temblar nuestros labios y penetran todo nuestro ser? (Palabras de vida del gran Maestro, p. 103).

Debemos recordar siempre el hecho de que el tiempo es corto. La iniquidad abunda por todas partes. Los justos son como luces en el mundo. Por medio de ellos la gloria de Dios debe manifestarse a este. Recuerden siempre los solemnes acontecimientos del futuro: El gran juicio Investigador y la venida de Cristo. Ustedes y sus hijos deben prepararse para ese día (Cada día con Dios, p. 320).

Elena G.W

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