4 de noviembre – CARTAS QUE VAN Y VIENEN – Palabritas del corazón

CARTAS QUE VAN Y VIENEN

“Por lo tanto, mis amados hermanos, manténganse fieles al Señor. Los amo y anhelo verlos, mis queridos amigos, porque ustedes son mi alegría y la corona que recibo por mi trabajo”. Filipenses 4:1

AÑORANZA:
SENTIR LA AUSENCIA DE ALGO O DE ALGUIEN. COMIENZA CON UN DOLOR, PERO DESPUÉS SE TRANSFORMA EN UN RECUERDO.

MI ORACIÓN: QUERIDO DIOS, SÉ QUE TE IMPORTAN MIS SENTIMIENTOS Y ESO ME DA PAZ.

Es difícil cambiar de ciudad, especialmente cuando eres niño. Dejamos a nuestros amigos, nuestra escuela, nuestros maestros, nuestra iglesia y todo lo que conocemos. Cuando mi familia y yo nos mudamos a otra región del país, ¡echaba de menos hasta el frío! Sentía nostalgia ya que la lluvia constante y el clima nublado me recordaban a mi antigua ciudad, a las botas que quedaban empapadas luego de jugar en el parque cerca de mi casa y a mis amigos. ¡Oh, cómo los extrañaba! Las cartas iban y venían. En aquella época las personas no tenían teléfonos celulares como hoy. Por eso, había que esperar un tiempo desde que escribíamos y enviábamos las novedades por carta hasta que recibíamos una respuesta. No pensé que haría nuevos amigos en la nueva ciudad, pero los hice. La añoranza que dolía muy fuerte dentro de mí se transformó en un buen recuerdo, lleno de cartas, fotos y ganas de reencontrarnos. Dios nos da todo lo que necesitamos. Él se preocupa por nuestros sentimientos, ¡incluso por la añoranza! Es importante decirle a él y a nuestra familia cómo nos sentimos en cada situación, por difícil que sea. 

¿Qué te parece si escribes una carta para Dios? Hazla a tu manera, con palabras y dibujos. Después, guarda la carta en un lugar especial (por ejemplo, dentro de tu Biblia).

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