Martes 10 de octubre – EL EVANGELIO ETERNO: EL MENSAJE DE LA MISIÓN – LA MISIÓN DE DIOS EN FAVOR DE NOSOTROS: SEGUNDA PARTE

LA MISIÓN DE DIOS EN FAVOR DE NOSOTROS: SEGUNDA PARTE

“Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19).

Martes: 10 de octubre

EL EVANGELIO ETERNO: EL MENSAJE DE LA MISIÓN

Lee Apocalipsis 14:6 y 7. ¿Qué aspectos de la misión de Dios puedes identificar en el “evangelio eterno” presentado por el primero de los mensajes de los tres ángeles?

 

Apocalipsis 14:6-7

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Este es el único lugar de las Escrituras en el que se relacionan las palabras “evangelio” y “eterno”. El evangelio es la buena nueva de la gracia ofrecida a todos por medio de Jesucristo. Él vino a nuestro mundo para mostrarnos la “gracia y […] verdad” (Juan 1:14). Llevó una vida sin pecado y murió en la Cruz como sacrificio sustitutivo con el fin de cargar con la pena por nuestros pecados (Isa. 53:4, 5; 1 Ped. 3:18). Resucitó, regresó al Cielo, fue exaltado por el Padre, y hoy intercede por nosotros en el Santuario celestial (Apoc. 1:18; Hech. 2:33; Heb. 7:25). Pronto cumplirá su mayor promesa: regresar en majestad y gloria y, finalmente, después del Milenio, establecer el Reino de Dios en la Tierra (Juan 14:1-4; Hech. 1:11; Apoc. 21:1-4). Todas estas son realidades esenciales del evangelio eterno.

Sin embargo, es notable el hecho de que este mensaje sea eterno. Solo hay un evangelio que puede salvarnos. Continuará siendo el mismo hasta que la misión de Dios se haya cumplido plenamente. Nunca habrá otro evangelio. Las enseñanzas y las doctrinas engañosas van y vienen (Efe. 4:14), pero el mensaje de salvación, el evangelio eterno, es inmutable, y quienes crean en él y lo vivan en obediencia serán recompensados (ver Deut. 5:33; Rom. 2:6).

La misma comisión dada a los primeros discípulos también se nos da a nosotros hoy. Debemos continuar la tarea de hacer discípulos de Cristo en todas partes. Pero ¿qué tipo de discípulos? ¿Gente buena, honesta, totalmente entregada y cariñosa? Estos rasgos son esenciales, pero no son suficientes. Debemos hacer discípulos enfocados en todos los elementos bíblicos del discipulado (Luc. 9:23; Juan 13:34, 35; 2 Cor. 5:17) con un propósito final: estar preparados y preparar a otros para la segunda venida del Maestro, Jesucristo.

“La proclamación del Juicio [Apoc. 14:6, 7] es el anuncio de que la segunda aparición de Cristo está por acaecer. Y a esta proclamación se la denomina ‘el evangelio eterno’. Así se ve que la predicación de la segunda venida de Cristo, el anuncio de su cercanía, es una parte esencial del mensaje evangélico” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 179, 180).

¿Qué relación hay entre el concepto de juicio y el de “evangelio eterno” en el mensaje del primer ángel? ¿Por qué el evangelio debe ser primordial en la idea del Juicio?

Comentarios Elena G.W

Es el evangelio, y solo el evangelio, lo que santificará el alma. Y esto hace posible al receptor esa vida «que se mide con la vida de Dios». Este es el registro que Dios nos ha dado, aun la vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que es partícipe de la naturaleza divina huirá de las corrupciones que hay en el mundo la causa de la concupiscencia. Su fe en Cristo como el Dador de la Vida, le da vida. «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios».

Esta vida de santificación y de gozo en creer está al alcance de toda alma que reclame las promesas de la Palabra de Dios mediante la fe, y recurra a la fuerza divina para la obra de vencer (Manuscript Releases, t. 4, p. 356).

«El que gana almas es sabio». Proverbios 11:30. «Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad». Daniel 12:3. Lo que se hace mediante la cooperación de los hombres con Dios es una obra que nunca perecerá, sino que perdurará a través de las edades eternas. El que hace de Dios su sabiduría, el que crece hasta alcanzar la plena estatura de un hombre en Cristo Jesús, se presentará ante los reyes, ante los llamados grandes hombres del mundo, y manifestará las alabanzas de Aquel que lo ha llamado de las tinieblas a su luz admirable (Christian Education, p. 97).

Hemos de ser obreros diligentes; un hombre ocioso es una criatura miserable. ¿Pero qué excusa puede ofrecerse por la holgazanería en la gran obra que Cristo dio su vida para realizar? Las facultades espirituales dejan de existir si no se las ejercita, y es el designio satánico que ellas perezcan. Todo el cielo se halla activamente empeñado en la obra de preparar a un pueblo para la segunda venida de Cristo a nuestro mundo, y «coadjutores somos de Dios». El fin de todas las cosas es inminente. Ahora es la oportunidad de trabajar. «La noche viene, cuando nadie puede trabajar». Juan 9:4. Debemos proclamar a Cristo y a este crucificado, preparando así el camino para cuando aparece por segunda vez…

Uníos al gran Maestro obrero, seguid al Redentor abnegado en su peregrinación de amor sobre la tierra. El mismo Jesús que caminó con sus discípulos, que les enseñó en la tierra, que trabajó y sufrió en su naturaleza humana, está con nosotros en su poder divino. Está a nuestra derecha para ayudarnos en cualquier emergencia. Exaltemos a Jesús, y revelemos el fundamento bíblico de nuestra fe (The Review and Herald, 24 de enero, 1893; parcialmente en Servicio cristiano, p. 107).

Elena G.W

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