Martes 19 de marzo – SEÑOR, ¿QUIÉN HABITARÁ EN TU SANTUARIO? – ADORACIÓN SIN FIN

ADORACIÓN SIN FIN

“Al Señor cantaré en toda mi vida, a mi Dios salmearé mientras viva” (Sal. 104:33).

Martes 19 de marzo

SEÑOR, ¿QUIÉN HABITARÁ EN TU SANTUARIO?

Lee Salmo 15. ¿Quiénes son las personas dignas de adorar en la presencia de Dios?

 

Salmo 15

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia,Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

La respuesta que se da en este salmo es el resumen de los requisitos ya dados en la Ley de Dios y en los profetas: aquellos cuyas acciones (“anda en integridad y practica la justicia”) y carácter (“en su corazón”) (ver Deut. 6:5; Miq. 6:6-8) son un reflejo de Dios. El Santuario era un lugar santo, y todo en él, incluidos los sacerdotes, estaba consagrado. Por ende, la santidad es un requisito obligatorio para entrar en la presencia de Dios. La santidad de Israel debía ser total; debía unir la adoración con la ética y debía ejercerse en todos los aspectos de la vida. La Ley fue dada al pueblo de Dios para permitirle alcanzar su mayor potencial: vivir como un reino de sacerdotes. El sacerdocio real incluye una vida de santidad en la presencia de Dios y llevar las bendiciones del Pacto a otras naciones.

Lee Salmos 24:3 al 6 y 101:1 al 3. ¿Qué significa ser santo?

 

Salmos 24:3-6

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

 

Salmos 101: 1-3

1 Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová. Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.

La “integridad de corazón” es la mayor cualidad del adorador delante de Dios. El hebreo tamim (‘perfecto’, o ‘íntegro’) transmite la noción de “plenitud” y “totalidad”. Una vida “íntegra” está entera, intacta y sana (Eze. 15:5). Los animales ofrecidos en sacrificio debían ser tamim, o sin defecto (Lev. 22:21-24). El habla “íntegra” es totalmente veraz (Job 36:4). Por lo tanto, alguien “íntegro de corazón” es “puro de corazón” (Sal. 24:4), o alguien que anda en integridad (Sal. 15:2). Busca a Dios (Sal. 24:6) y el perdón de Dios lo restaura (Sal. 51:2-10). Una vida intachable es el resultado del reconocimiento de la gracia y la justicia de Dios. La gracia divina inspira y capacita a los siervos de Dios para vivir en el temor del Señor, lo que significa vivir en una comunión irrestricta con Dios y en sumisión a su Palabra. El testimonio de una vida devota y piadosa rinde alabanza a Dios y no al yo. Fíjate que la mayoría de los requisitos de Salmo 15 se dan en términos negativos (Sal. 15:3-5). No se trata de ganarse el favor de Dios, sino de evitar las cosas que nos separarían de Dios.

¿Cómo podemos tomar decisiones conscientes para evitar las cosas que nos alejan de Dios? ¿Cuáles son algunas de esas cosas y cómo podemos evitar hacerlas?

Comentarios Elena G.W

Siempre amable, cortés, siempre tomando partido por los oprimidos, ya fueran judíos o gentiles, Cristo fue amado por todos. Mediante su vida y carácter perfectos, respondió a la pregunta formulada en el Salmo 15: «Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién habitará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón» (vers. 1, 2). En su niñez y juventud su conducta fue tal que, cuando se dedicó a la obra de Maestro, podía decir a sus discípulos: «Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor». Juan 15:10.

A medida que Cristo crecía, la obra comenzada en su niñez continuó, y siguió aumentando en sabiduría y en favor con Dios y con los hombres. No se puso de parte de su propia familia simplemente porque estuvieran emparentados con él por lazos naturales; no reivindicaría su caso en un solo caso en que hubieran sido culpables de injusticia o maldad; pero siempre reivindicó lo que sabía que era verdad (Fundamentals of Christian Education, p. 402).

¿Qué significa ser cristiano? Es ser semejante a Cristo; consiste en realizar las obras de Cristo. Algunos fallan en un punto, otros fallan en otro. Algunos son impacientes por naturaleza. Satanás comprende sus debilidades y se las arregla para vencerlos vez tras vez. Pero que nadie se desanime por esto. Cada vez que aparezcan pequeñas molestias y pruebas, pídanle a Dios en oración silenciosa que les conceda fuerzas y gracia para soportarlas pacientemente. Hay poder en el silencio; no pronuncien una sola palabra mientras no hayan elevado sus peticiones al Dios del cielo. Si así lo hicieran siempre, pronto dominarían su temperamento impaciente y tendrían aquí un pequeño cielo como anticipo del más allá.

Dios desea que su pueblo tenga manos limpias y corazones purificados. ¿Será posible que esto los haga infelices? ¿Acarrearía infelicidad a sus familias el hecho de que fueran bondadosos y pacientes, corteses y tolerantes? Lejos de ello. La bondad que manifiesten hacia sus familias se reflejará sobre ellos mismos. Esta es la clase de obra que debería llevarse a cabo en el hogar. Si los miembros de una familia no están preparados para vivir en paz aquí, tampoco están preparados para formar parte de la familia que se reunirá alrededor del gran trono blanco. Invariablemente el pecado produce oscuridad y esclavitud; pero el bien hacer produce paz y santo regocijo (Exaltad a Jesús, p. 335).

Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. Sean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección (Primeros escritos, p. 58).

Elena G.W

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