LA FE
«La fe es la certeza de lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos» (Heb. 11: 1).
Jueves: 21 de mayo
LA FE DE JESÚS
Mientras el fin de este mundo se acerca, parte del mensaje de los tres ángeles dice que el pueblo de Dios guarda los mandamientos de Dios y tiene la fe de Jesús.
Lee Apocalipsis 14: 12. ¿Qué significa «la fe de Jesús»?
Apocalipsis 14: 12
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Si estudias cómo han entendido los adventistas del séptimo día la justificación por la fe, verás que en la década de 1890 se consolidó en la iglesia una comprensión del concepto de la fe de Jesús y el mensaje de los tres ángeles. Hasta entonces, la iglesia había puesto mucho énfasis en la Ley y necesitaba más énfasis en el evangelio. Elena G. de White resumió bien esa situación: «Los mandamientos de Dios han sido proclamados, pero la justicia de Jesús, dándole igual importancia, no ha sido presentada por los adventistas del séptimo día, haciendo que la Ley y el evangelio vayan de la mano» (Mensajes selectos, t. 3, p. 202).
Aunque Hebreos 11 enumera una serie de hombres piadosos que tuvieron una fe firme y sólida, nadie ha tenido una fe comparable a la de Jesús.
Lee Mateo 26: 36 al 42. ¿Qué nos dice acerca de la fe de Jesús en este momento crucial?
Mateo 26: 36-42
36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
Tener la fe de Jesús significa no solo ser obediente a él y a su Palabra, a semejanza de la fe que él tenía en Dios, sino también tener una experiencia diaria y vital con Jesús; es entender, y actuar en consecuencia, que solo si Jesús es el centro de nuestra vida diaria podemos tener una relación salvadora con Dios.
Tener la fe de Jesús significa que él y su fe habita en nosotros pues él es el verdadero fundamento de nuestra fe. Nuestra fe puede a veces ser endeble, pero Jesús es digno (Apoc. 5: 9) y podemos reflejar su fe en nuestra propia experiencia, además de que nos sea acreditada por el don de su gracia concedida a todos los que creen.
¿Cuánto deseas la fe de Jesús? Pídela humildemente a Dios y haz de Hebreos 11: 6 tu oración personal, diciendo: «Señor, sin fe es imposible agradarte. Vengo a ti y creo que tú me recompensarás si te busco diligentemente. Así lo hago ahora».
Comentarios Elena G.W
Dios está sacando a un pueblo del mundo y guiándolo a la plataforma exaltada de la verdad eterna, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Él disciplinará y capacitará a su pueblo. No estarán en desacuerdo, uno creyendo una cosa y otro teniendo fe y puntos de vista enteramente opuestos, cada uno avanzando independientemente del cuerpo. A través de la diversidad de los dones y de los tipos de administración que él ha colocado en la iglesia, llegarán todos ellos a la unidad de la fe. Si un hombre toma sus ideas de la verdad bíblica sin tener en cuenta las opiniones de sus hermanos, y justifica su conducta alegando que tiene el derecho de sustentar sus propias ideas peculiares, y luego quiere imponérselas a otros, ¿cómo puede estar cumpliendo la oración de Cristo? Y si surge otro y aún otro, cada uno afirmando su derecho a creer y hablar lo que le agrada sin referencia a la fe del cuerpo de creyentes, ¿dónde estará esa armonía que existió entre Cristo y su Padre, y por la que Cristo oró para que pudiera existir entre sus hermanos?
Dios está guiando a un pueblo y estableciéndolo en la única y gran plataforma de fe, los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús. Le ha dado a su pueblo una cadena confiable de la verdad bíblica, clara y bien eslabonada. Esta verdad es de origen celestial y se la ha buscado como a un tesoro escondido. Ha sido desentrañada mediante una investigación cuidadosa de las Escrituras y a través de mucha oración (Testimonios para la Iglesia, t.3, pp. 490, 491).
El corazón de Dios nunca ha anhelado salvar a sus hijos terrenales con un amor más profundo y una ternura más compasiva que ahora. Nunca hubo un tiempo cuando Dios estuviera más dispuesto y esperando para hacer más por su pueblo que ahora. Y él instruirá y salvará a todos los que eligen ser salvados en la manera que él ha establecido. Aquellos que son espirituales pueden discernir cosas espirituales y ver señales de la presencia y la obra de Dios en todas partes. Satanás, mediante su estrategia hábil y perversa, condujo a nuestros primeros padres fuera del Jardín del Edén, de su inocencia y pureza al pecado y una miseria indecible. No ha cesado de destruir; todas las fuerzas de las que puede disponer las emplea diligentemente en estos últimos días para lograr la ruina de las almas. Se apodera de todo recurso que puede usar para engañar, enredar y confundir al pueblo de Dios…
Pero a fin de ser salvado usted debe aceptar el yugo de Cristo y desechar el yugo que usted mismo ha modelado para su cuello. La victoria que Jesús ganó en el desierto es una garantía de la victoria que usted puede ganar mediante su nombre. Su única esperanza y salvación está en vencer como Cristo venció (Testimonios para la Iglesia, t.3, pp. 500, 502).


