Caminos diferentes y separados, 24 de octubre – A Fin de Conocerle

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:13, 14.

Estos caminos son distintos, separados, y van en dirección opuesta. Uno conduce a la muerte eterna, y el otro a la vida eterna. Uno es ancho y suave y el otro es estrecho y áspero. La gente que viaja por ellos es opuesta en carácter, en vida, en vestido y en conversación.

Los que van por el camino estrecho, hablan de la felicidad que tendrán al final del viaje. … No se visten como los del camino ancho, ni hablan como ellos, ni actúan como ellos. Han recibido un modelo, un Varón de dolores, experimentado en quebranto abrió ese camino para ellos y viajó por él. Sus seguidores ven sus pisadas y se consuelan y alegran. El lo recorrió a salvo, y ellos también pueden sentirse seguros, si van tras sus pasos.

En el camino ancho, todos están ocupados consigo mismos, con sus vestidos y placeres. Participan abundantemente de alegría y fiestas, y no piensan en el final del camino, en la ruina que aguarda al final de todo. Cada día se aproximan más a su destrucción y, sin embargo, se apresuran locamente más y más.

Una forma de piedad no salvará a nadie. Todos deben tener una experiencia profunda y viva. Solamente esto los salvará en el tiempo de angustia que nos espera. Entonces se probará su obra, de qué clase es. Si es oro, plata y piedras preciosas, estarán ocultos en el pabellón secreto del Señor. Pero si su obra es madera, heno y hojarasca, nada podrá protegerlos del furor de la ira de Jehová.

Los que desean realizar cualquier sacrificio por la vida eterna, la conseguirán. Y vale la pena sufrir por ella, vale la pena crucificar el yo por ella, y sacrificar los ídolos por ella.—The Review and Herald, 12 de diciembre de 1882.

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