Domingo 1.° de noviembre – El llamado a escribir – Los escritos proféticos

Los escritos proféticos

«Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» — Romanos 15:4

Domingo: 1.° de noviembre

El llamado a escribir

El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho.

¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14.
Éxodo 17:14 — RV6014 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.

El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo. Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2).

También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3). Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro.

Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos. Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias.

Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros.

¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?

Comentarios Elena G.W

Cuando nos demos un banquete de la Palabra de Dios, por causa de la preciosa luz que recogemos de ella, presentémosla a otros para que también puedan gozarse con nosotros. Que esa comunicación sea espontánea y sincera. Podemos atender mejor a la gente donde se encuentra, en vez de buscar palabras elevadas que lleguen al tercer cielo. La gente no está allá, sino precisamente aquí, en este mundo afligido, pecaminoso y corrupto, luchando contra las severas realidades de la vida.

Cristo no vino para ser servido, sino para servir. Él fue nuestro ejemplo, y Dios nos ha asignado nuestra obra: servir a las necesidades de otros, de acuerdo con la capacidad que nos ha dado. Al usar esta capacidad de la mejor manera posible, ella aumentará. Los que hacen todo lo que pueden con lo que Dios les ha confiado, y depositan todo el peso sobre él, tendrán fortaleza cuando ella sea necesaria. Al actuar así, le damos lugar a Dios para trabajar por nosotros; para enseñarnos, conducirnos, impresionarnos y hacernos canales mediante los cuales su luz puede ser comunicada a muchos otros que están en las tinieblas— El otro poder, pp. 87, 88


La palabra y la pluma han de estar bajo el control del Espíritu Santo. Si no sucede así con los escritores… sería mejor que dejaran la pluma a un lado y se ocuparan en otro tipo de trabajo. Dios nos llama al monte para hablar con él y, cuando por fe contemplemos al Invisible, nuestras palabras no serán descuidadas ni comunes… Llénenlos con temas cargados de intereses eternos. No pongan la zaranda muy alta para la mente de la gente común. Que los artículos sean escritos con una sencillez como la de Cristo, libres de paja y hojarasca, que se consumirán por inservibles. Dios requiere plumas consagradas. Los artículos… deberían estar llenos de pensamientos prácticos, elevadores y ennoblecedores, que ayuden, enseñen y fortalezcan la mente de quien los lea. Dios ayude a nuestros redactores a escoger sabiamente…

Pueden elevar a Cristo nuestro Salvador tanto como quieran. “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria [de carácter en carácter] en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. 2 Corintios 3:18. Los que aman y sirven a Dios han de ser la luz del mundo, que brillan en medio de la oscuridad moral— El otro poder, pp. 19, 20

Elena G.W

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