Ilimitadas alturas que alcanzar, 9 de mayo – A Fin de Conocerle

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. 1 Pedro 1:13.

“Ceñid los lomos de vuestro entendimiento”, dice el apóstol: luego dominad vuestros pensamientos, no permitiéndoles que lo abarquen todo. Los pensamientos pueden ser preservados y controlados por nuestros decididos esfuerzos. Pensad pensamientos correctos, y ejecutaréis actos correctos. Tenéis, pues, que preservar los afectos, no permitiendo que se ocupen de objetos indebidos. Jesús os ha comprado con su propia vida; le pertenecéis, por lo tanto ha de ser consultado en todas las cosas, en cuanto a cómo serán empleadas las facultades de vuestra mente y los afectos de vuestro corazón.

Por la gracia de Cristo, toda tendencia errónea puede ser reprimida, no en una forma lánguida e irresoluta, sino con un firme propósito, con la elevada resolución de convertir a Cristo en el Modelo. Diríjase vuestro amor a aquellas cosas que Jesús amaba, y apártese de aquellas cosas que no darán fortaleza a los impulsos correctos. Con firme energía, procurad aprender y mejorar el carácter cada día. Debéis tener firmeza de propósito para dominaros y ser lo que sabéis que Dios quiere que seáis.—The Youth’s Instructor, 21 de abril de 1886.

Los pensamientos de Dios y del cielo son ennoblecedores. No hay límites para las alturas que se pueden alcanzar, porque será como nadar en aguas que no tienen fondo. … No hay nada empequeñecedor en la religión de Cristo. El Evangelio recibido humillará la soberbia del entendimiento humano y abatirá la altivez del hombre, para que sólo Dios pueda ser exaltado. Pero en esto no empequeñece el intelecto ni daña las energías. … La verdadera religión despliega y pone en uso las energías mentales. La convicción del pecado y el arrepentimiento, la abnegación y la confianza en los méritos de la sangre de Cristo, no pueden experimentarse sin que el individuo sea más pensador, más intelectual, de lo que fue antes. … La relación con Dios es una relación con la verdadera sabiduría.—Carta 17, 1878.

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