Mayo 8 – EL RÉGIMEN ALIMENTICIO – Mi Vida Hoy

TEMA: SALUD PERFECTA MI VIDA HOY ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura?…

 Mayo 8 – EL RÉGIMEN ALIMENTICIO – Mi Vida Hoy

TEMA: SALUD PERFECTA

MI VIDA HOY

¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura. (Isa. 55:2)

La reforma Pro salud significa una elección sensata de los artículos alimenticios más saludables preparados en la forma más sencilla y sana. (Diary 1894, página 37)

Nuestros cuerpos son constituidos por el alimento que se les da. Hay un continuo desgaste de los tejidos del cuerpo; cada movimiento de cada órgano acarrea pérdidas, y estas pérdidas son suplidas por nuestro alimento. Cada órgano del cuerpo exige su parte de nutrición. El cerebro necesita también la suya; y del mismo modo los huesos, los músculos, y los nervios. ¡Maravillosa operación es la que transforma el alimento en sangre, y que aprovecha esta sangre para la reconstitución de las varias partes del cuerpo; pero esta operación se prosigue de continuo, suministrando vida y fuerza a cada nervio, músculo y tejido. (MC:276)

Dios ha brindado al hombre abundantes medios para satisfacer el apetito que no esté corrompido. Ha desplegado ante él los frutos de la tierra, que ofrecen una variedad de alimentos agradables y nutritivos. Nuestro benigno Padre celestial nos dice que podemos comerlos con libertad. Las frutas, los cereales y verduras, preparados en forma sencilla, sin condimentos ni grasas de ninguna clase, constituyen, juntamente con la leche o la crema, el régimen alimenticio más saludable. Nutren el cuerpo y confieren resistencia y un vigor intelectual que no se adquiere con un régimen estimulante. (CSS:114-115)

Hágase la mesa amena y atractiva, al surtirla con las cosas buenas que con tanta generosidad ha dispensado Dios. Que la hora de comer sea una hora de contento y alegría. Al gozar de los dones de Dios, correspondámosle con alabanzas de agradecimiento. (MC:364)

Dios nos ha dado los frutos y cereales de la tierra para que nos sirvan de alimento, de modo que poseamos sangre sana, nervios serenos y mente clara. (RH, 21-02-1888) (137)

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