El llamado de un profeta
«Después oí la voz del Señor, que dijo: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?”. Entonces respondí: “Aquí estoy, envíame a mí”» — Isaías 6:8
Miércoles: 7 de octubre
Daniel, el profeta fiel
La mayoría de los cristianos conoce la historia registrada en Daniel 1 acerca de la lealtad del profeta a los principios de salud que había aprendido en su niñez. Daniel fue un modelo de fidelidad (Dan. 1:8). Cuando se le presentaron manjares propios de la realeza, insistió en seguir una dieta basada en vegetales y en beber solo agua, en lugar de participar de la comida del rey (Dan. 1:12-16).
Esa fue una prueba pequeña en comparación con lo que vendría después, como en Daniel 6, cuando su fidelidad pudo haberle costado la vida.
Nota el testimonio de estos paganos acerca del poder del Dios de Daniel. Por muy singulares que sean estas historias, todas revelan un principio crucial: mediante nuestras vidas, nuestra fidelidad y el poder de Dios que obra en nosotros y por nuestro intermedio, los demás pueden y deben aprender acerca del Dios del cielo, y que él es «Dios de dioses y Señor de los reyes».
Las profecías de Daniel sirven como recordatorio e incentivo para permanecer siempre vigilantes y guardar los mandamientos de Dios, incluso en las «pequeñas» cosas de la vida.
Además, el profeta Daniel predijo el auge y la caída de las naciones y las consecuencias de su desobediencia a Dios. A través de sus visiones proféticas, Daniel reveló el plan divino y la victoria final del reino de Dios (Dan. 7:13-14).
Pensemos, por ejemplo, en Daniel 2, escrito medio milenio antes de Cristo. Daniel describió con precisión el auge y la caída de cuatro grandes imperios mundiales, llegando incluso hasta nuestros días (los de los pies y los dedos de la estatua, claramente referidos a las naciones de la Europa moderna que, como enseña tan claramente la profecía, «se mezclarán por medio de casamientos pero no se unirán el uno con el otro, así como el hierro no se mezcla con la arcilla» (Dan. 2:43). ¡Cuán asombrosa predicción acerca de Europa, incluso hasta hoy, cuando, a pesar de los matrimonios mixtos y todos los intentos de unidad, el continente es un conjunto de naciones separadas, con leyes, costumbres y tradiciones diferentes! Incluso pocos años antes de la caída de la Unión Soviética, ninguna agencia de inteligencia previó el colapso de ese poder. En vista de ello, el cumplimiento de la predicción de Daniel nos da razones poderosas para confiar en los profetas de Dios.
Comentarios Elena G.W
La Palabra de Dios no solo establece los grandes principios de la verdad y el deber que debieran gobernar nuestra vida, sino que también presenta, para nuestro ánimo, la historia de muchos que han ejemplificado tales principios… Fuera del Modelo perfecto, en las páginas sagradas no figura un personaje más digno de admiración que el profeta Daniel. Estando expuesto en su juventud a todos los engaños de la corte real, se convirtió en un hombre de integridad inconmovible y de ferviente devoción a Dios. Estuvo sujeto a las fieras tentaciones de Satanás; sin embargo, no vaciló, y tampoco cambió su conducta. Fue firme donde muchos habrían cedido; fue verdadero donde ellos habrían sido falsos; fue fuerte donde ellos habrían sido débiles. Daniel fue un alto cedro del Líbano… Ojalá que la fe, la integridad, y la devoción del profeta Daniel pudieran vivir en los corazones del pueblo de Dios de hoy. Nunca se necesitaron tanto como ahora esas nobles cualidades…
En la historia de aquellos que han obrado y sufrido por el nombre de Jesús, no hay ninguno que brille con un esplendor más puro y refulgente que el nombre de Pablo, el apóstol a los gentiles. El amor de Jesús, brillando en su corazón, lo hizo olvidarse de sí mismo y ser abnegado. Había visto al Cristo resucitado, y la imagen del Salvador se había impreso en su alma y brillaba en su vida. Con fe, valor y fortaleza, para no ser amedrentado por el peligro o retrasado por los obstáculos, anduvo de un país a otro difundiendo el conocimiento de la cruz…
¿Están los profesos seguidores de Cristo ejemplificando de esta manera los principios de su fe? ¿Dónde están las profundas, vivientes y santas experiencias que los hombres de Dios solían contar? ¿Se ha rebajado la norma del cristianismo?…No; esa norma permanece donde Dios la puso. Los hombres santos de épocas pasadas debieron abandonarlo todo por Cristo, para fomentar su espíritu e imitar su ejemplo. Él no aceptará nada menos que esto ahora. Cuando seamos llamados a darlo todo por Cristo, ¿quién soportará la prueba?— Nuestra elevada vocación, 31 de agosto, p. 251
Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos… Ninguna mano humana se aprontará a socorrerlos.
¿Olvidará el Señor a su pueblo en esa hora de prueba? ¿Olvidó acaso al fiel Noé cuando sus juicios cayeron sobre el mundo antediluviano? ¿Olvidó acaso a Lot cuando cayó fuego del cielo para consumir las ciudades de la llanura? ¿Se olvidó… de Elías cuando el juramento de Jezabel le amenazaba con la suerte de los profetas de Baal? ¿Se olvidó de Jeremías en el oscuro y húmedo pozo en donde había sido echado? ¿Se olvidó acaso de los tres jóvenes en el horno ardiente o de Daniel en el foso de los leones?…
Aunque los enemigos los arrojen a la cárcel, las paredes de los calabozos no pueden interceptar la comunicación entre sus almas y Cristo. Aquel que conoce todas sus debilidades, que ve todas sus pruebas, está por encima de todos los poderes de la tierra; y acudirán ángeles a sus celdas solitarias, trayéndoles luz y paz del cielo— Conflicto y valor, 29 de diciembre, p. 369



