Sábado 23 de diciembre – EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS

EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS “Siendo que todo será destruido, ¿qué clase de personas deben ser ustedes en…

 Sábado 23 de diciembre – EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS

EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS

“Siendo que todo será destruido, ¿qué clase de personas deben ser ustedes en santa y piadosa conducta, esperando y apresurándose para la venida del día de Dios? En ese día los cielos serán encendidos y deshechos, y los elementos se fundirán abrasados por el fuego” (2 Ped. 3:11, 12).

Sábado: 23 de diciembre

EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS

El libro de Apocalipsis llena la mente de escenas del fin. El epicentro del libro está en el conflicto cósmico entre Cristo y Satanás. Satanás ha perdido su dominio pretendidamente legal sobre la Tierra, y ahora persigue a aquellos que permanecen leales a Dios. El libro culmina con el regreso de Jesús para liberar a sus hijos. El libro nos muestra también la destrucción de Satanás y de los malvados por medio del fuego, y el establecimiento por parte de Jesús de su Reino eterno en la Tierra hecha nueva.

Los estudiosos del Apocalipsis exploran con entusiasmo y tratan de identificar las señales y los acontecimientos predichos que marcan la historia de la iglesia desde el siglo I d.C. hasta nuestros días, en el tiempo del fin. Y hacen bien. Sin embargo, en la última lección de este trimestre, veremos que el Apocalipsis es un libro misionero centrado en un Dios misionero que nos llama a ser una iglesia misionera. Nuestro llamado a proclamar la “verdad presente” al mundo existirá hasta que todos hayan tomado la decisión a favor o en contra de Dios.

Comentarios Elena G.W

Dios espera que los que llevan el nombre de Cristo lo representen en pensamiento, palabra y obra. Sus pensamientos han de ser puros y sus palabras y hechos nobles y elevadores, que atraigan a quienes los rodean más cerca del Salvador. En un sentido especial, los adventistas del séptimo día han sido puestos en este mundo como centinelas y portadores de luz. A ellos se les ha confiado el último mensaje de misericordia para un mundo que perece. Sobre ellos brilla la luz maravillosa de la Palabra de Dios. ¿Qué clase de personas, entonces, deben ser?…

Es necesario que haya una obra más profunda de la gracia en el corazón del pueblo de Dios. Se debe ver menos del yo y más de Cristo. Se aproximan para todos pruebas severas y apremiantes. La religión de la Biblia debe estar entretejida con todo lo que hacemos y decimos. . . debe tener el perfume de la presencia de Dios (In Heavenly Places, p. 332; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 334).

El plan que Dios se propone llevar a cabo hoy mediante su pueblo, es el mismo que deseaba llevar a cabo mediante Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia, la justicia y el amor de Dios revelados en la iglesia, el mundo ha de obtener una representación de su carácter. Y cuando la ley de Dios quede así manifestada en su vida, el mundo reconocerá la superioridad de los que aman, temen y sirven a Dios por encima de todos los demás habitantes de la tierra.

Los ojos del Señor observan a cada uno de sus hijos; él tiene planes para cada uno de ellos. Él se propone que quienes practiquen sus santos preceptos constituyan un pueblo distinguido. Al pueblo de Dios de este tiempo, tanto como al antiguo Israel, se le aplican las palabras que Moisés escribió por inspiración del Espíritu: «Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra». Deuteronomio 7:6 (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 21).

A nosotros, como pueblo, nos incumbe preparar el camino del Señor bajo la dirección de su Espíritu Santo. El evangelio debe ser proclamado en su pureza. El raudal de aguas vivas debe profundizar y ensanchar su curso. En todos los campos, cercanos y lejanos, habrá hombres que serán llamados a dejar el arado y los negocios que ocupan de costumbre el pensamiento, para prepararse junto a hombres de experiencia. A medida que aprendan a trabajar con éxito, anunciarán la verdad con poder. Merced a las maravillosas operaciones de la Providencia divina, montañas de dificultades serán removidas y arrojadas al mar. El mensaje, que tanto significa para todos los habitantes de la tierra, será oído y comprendido. Los hombres verán dónde está la verdad. La obra progresará más y más hasta que la tierra entera sea amonestada; y entonces vendrá el fin (Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 78, 79).

Elena G.W

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