Sábado 30 de diciembre – CÓMO LEER SALMOS

CÓMO LEER SALMOS “Después les dijo: ‘Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era…

 Sábado 30 de diciembre – CÓMO LEER SALMOS

CÓMO LEER SALMOS

“Después les dijo: ‘Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos’. Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras” (Luc. 24:44, 45).

Sábado: 30 de diciembre

CÓMO LEER SALMOS

Salmos ha sido un devocionario y un himnario para judíos y cristianos de todas las épocas. Y, aunque estas poesías son predominantemente las palabras que los salmistas le dedicaron a Dios, no se originaron con los mortales, sino con Dios, que inspiró sus pensamientos.

De hecho, el Señor los inspiró para que escribieran. Por eso, como en toda la Escritura (2 Ped. 1:21), Dios, en Salmos, nos habla mediante sus siervos y el Espíritu. Jesús, los apóstoles y los autores del Nuevo Testamento citaron Salmos y lo identificaron como Escritura (Mar. 12:10; Juan 10:34, 35; 13:18). Es la Palabra de Dios al igual que los libros de Génesis y Romanos.

Distintos autores del antiguo Israel escribieron Salmos en poesía hebrea, por lo que estos salmos reflejan su mundo específico, si bien los mensajes son universales. Es fundamental aceptar Salmos como Palabra de Dios y prestar mucha atención a sus rasgos poéticos, así como a sus contextos históricos, teológicos y litúrgicos, para comprender sus mensajes, que llegan hasta nuestros días tras miles de años.

Comentarios Elena G.W

Después de la crucifixión y resurrección de Cristo, sus discípulos escucharon sus lecciones de verdad con admiración y asombro, pues les parecían como nuevas ideas para ellos. Pero él les dijo: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros… Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras”. Lucas 24:44, 45. La verdad se está desplegando constantemente, y presenta nuevos aspectos a las diferentes mentes. Todos los que cavan en las minas de la verdad descubrirán constantemente ricas y preciosas gemas. Estamos ansiosos de que todos los que pretenden creer la verdad que ahora se presenta ante nosotros, y especialmente los que tienen la responsabilidad de enseñar la verdad a otros, posean un concepto más claro ellos mismos del importantísimo significado de los temas de la Biblia (Mensajes selectos, t. 1, pp. 472, 473).

La comunión con la naturaleza y con Dios, el cuidado diligente de sus rebaños, los peligros y libramientos, los dolores y regocijos de su humilde suerte, no sólo habían de moldear el carácter de David e influir en su vida futura, sino que también por medio de los salmos del dulce cantor de Israel, en todas las edades venideras, habrían de comunicar amor y fe al corazón de los hijos de Dios, acercándolos al corazón siempre amoroso de Aquel en quien viven todas sus criaturas (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 694, 695).

La Biblia nos muestra a Dios autor de ella; y sin embargo fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas en palabras humanas. Y es que el Ser supremo e infinito ha iluminado con su Espíritu la inteligencia y el corazón de sus siervos. Les ha dado sueños y visiones, les ha mostrado símbolos y figuras; y aquellos a quienes la verdad fuera así revelada, han revestido el pensamiento divino con palabras humanas…

Dios se había propuesto hacer de la Biblia un libro de instrucción para toda la humanidad, en la niñez, en la juventud y en la edad adulta y que fuese estudiada en todo tiempo. El dio su palabra a los hombres como una revelación de él mismo… Es el medio de comunicación entre Dios y el hombre (La fe por la cual vivo, p. 12).

Cuando se lee la Biblia con disposición humilde y deseos de aprender, se está en trato con Dios mismo. Los pensamientos expresados, los preceptos especificados, las doctrinas reveladas son una voz del Dios del cielo…

El salmista oró: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”. Salmos 119:18. El Señor lo escuchó, porque David dijo: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Más que la miel a mi boca!”. Salmos 119:103. “Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y que la que destila del panal”. Salmos 19:10. Y así como Dios escuchó a David y le contestó, así también nos escuchará y nos contestará, llenando nuestro corazón de gozo y felicidad (A fin de conocerle, p. 198).

Elena G.W

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